Sin dudas como cristianos nuestro objetivo es ser cada día más parecido a nuestro Señor Jesús, esto incluye tener un caracter como el que tiene Él.
Una de las caractéristicas más importantes de Jesús que Él mismo señala es que Él es "manso y humilde de corazón".
Podemos encontrar esta descripción de su propio caracter en el evangelio de Mateo 11:29.
Como Dios Él demostró su humildad al haber dejado toda su Gloria para hacerse humano y venir al mundo a Salvarnos.
Pero a veces nos preguntamos ¿Cómo podemos ser realmente humildes?
Para contestar esta pregunta me ayude con un libro escrito por C. S. Lewis llamado "The Screwtape Letters", un libro cristiano que ha sido de gran bendición para mi vida.
"Muchas personas erran al creer que la humildad es mujeres bonitas tratando de creer que son feas u hombres inteligentes tratando de creer que son tontos." Opina C. S. Lewis en su libro.
Dios si hizo hombres con virtudes diferentes, pero ninguno tiene merito por tener esas virtudes ya que Dios los creó para dar testimonio de su Gloria y Poder.
El Apostol Pablo dice en Galatas 2:20 "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó á sí mismo por mí."
Es importante que destaquémos cuando Pablo dice ya no vivo YO.
Nuestro YO es nuestro peor enemigo a la hora de tratar de ser humildes. Es lo que nos impide estimar los dones de nuestros projimos porque nuestro YO dice "YO soy el mejor", "No hay nadie como YO", "nadie puede hacer esto mejor que YO", etc.
Pero al recibir al Señor Jesús en nuestro corazón nuestro YO debe ser entregado! Debe ser crucificado para que Cristo pueda morar en nuestros corazones. Al entregar nuestro YO, o nuestro amor propio animal, Dios nos da otra clase de amor propio. Cuando aprendamos a amar a nuestros projimos como a nosotros mismos vamos a sentir una caridad especial hacia todos los seres vivos incluido nosotros mismos. El fin de entregar nuestro YO es poder reconocer a toda la creación (incluídos a nosotros mismos) como obras de Dios que son testimonio de su Gloria y Poder y en definitiva Adorar al que verdaderamente merece ser Adorado por su Poder y Majestad. Pablo dice: "Amense los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriendose los unos a los otros" (Romanos 12:10, RV) Esto es estimar a los demás como creaciones de Dios para la Gloria de su Nombre.
Es importante que entreguemos nuestro orgullo y soberbia. En corazones como estos Dios no obra, y no le agradan estas actitudes. Podemos aprender del Ejemplo de Nabucodonosor, a quien Dios había puesto por Rey de muchas naciones y por creer que él por merito propio logró todo, Dios le demostró que de manera muy facil todo lo que se le había dado se le fue quitado y perdió hasta la cordura, hasta que reconoció que verdaderamente nada puede lograr el hombre por merito propio, sino que Dios es quien creo al hombre y lo puso por Rey en este caso y que sólo Él es Digno de la Gloria y el Poder.
Dios puede obrar en nosotros y podemos ser instrumentos suyos en sus manos, pero siempre recordemos que a Dios le agradan los corazones humildes y sencillos.
Espero que esta meditación haya sido de bendición.
Dios los bendiga!
Matt
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