1° El atleta se disciplina
Hebreos 12:11: “Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella.”
Cuando una persona decide seguir a Cristo, debe disciplinar y cambiar su conducta de su vida anterior, todo lo que es contrario a la voluntad de Dios.
Los atletas, a pesar de no querer hacerlo, tienen que acostarse temprano, tienen que llevar una vida saludable y disciplinarse para poder rendir al 100% en la carrera. De la misma forma un cristiano debe disciplinarse y llevar una vida saludable, en el plano espiritual… 1 de Corintios 6:12 dice: “Todas las cosas me son licitas, mas no todas me convienen”, El Señor nos da discernimiento entre lo que nos conviene y lo que no nos conviene hacer y además nos lo deja escrito en su Palabra.
2° El atleta se libera del peso
Hebreos 12:1 “Por tanto, puesto que tenemos alredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”
Los atletas tratan de tener el menor peso posible a la hora de correr, debido a que el peso disminuye las posibilidades de ganar, así mismo, un cristiano debe despojarse del peso del pecado del pasado, de las obras de las tinieblas, de cargas del pasado y pecados que debe confesar, sabiendo que Cristo ya pagó por todos nuestros pecados en la Cruz.
3° El Atleta tiene una dieta especial
Así como el atleta no elige sus alimentos de acuerdo al beneficio que estos le darán en su actividad deportiva, así también los cristianos debemos elegir nuestro alimento espiritual. La Palabra de Dios debe ser nuestro alimento Diario. “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la Boca de Dios.” Mt 4:4
Los alimentos espirituales que nos enseña la Palabra son:
La Palabra diaria
Llenura del Espíritu Santo
Ayuno
Oración
4° Su actitud debe ser con metas:
Filipenses 3:12 – 14: “12 - No que ya lo haya alcanzado, o que ya haya llegado a ser perfecto, sino que sigo adelante, a fin de poder alcanzar aquello para lo cual también fui alcanzado por Cristo Jesús. 13 - Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, 14 - prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”
La meta de todo cristiano debe ser cada día ser más como nuestro Señor.
Pablo, con mucha humildad, dice no haber alcanzado la meta todavía, pero sigue hacia delante con la mirada puesta en Jesús, olvidando las caídas pasadas, prosigue hacia la meta. Los cristianos debemos correr con paciencia, sabiendo que si no dejamos de correr con los ojos puestos en Cristo, vamos a alcanzar nuestra meta, esto requiere de una actitud valerosa, de fuerza, de decisión y gracias a que tenemos Espíritu de Dios y lo conocemos podemos lograr estas actitudes.
5° Sus Logros son coronados
1Corintios 9:24-27
“24 - ¿No saben que en una carrera todos los corredores compiten, pero sólo uno obtiene el premio? Corran, pues, de tal modo que lo obtenga.
25 – Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio corruptible, pero nosotros, en cambio, por uno incorruptible.
26 – Así que no corro como quien no tiene meta, no lucho como quien da golpes al aire.
27 – Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo queda descalificado.” El atleta de Dios corre para ganar y obtener una corona de parte de Dios que no solo lo hará más que vencedor sino un Rey, pues ganará una corona y obtendrá la vida eterna junto a nuestro Dios, adorándole, sirviéndole y compartiendo su Gloria para siempre.
Por lo tanto podemos concluir que cuando una persona decide seguir a Cristo es sólo el comienzo de toda una vida nueva, pero la ventaja de esta nueva carrera que empezamos cuando elegimos a Jesús es que ya no estamos solos en nuestra vida, sino que Él nos ayuda a correr, levantándonos en nuestros tropiezos, dándonos aliento, una dieta saludable, disciplinándonos y también corremos junto a nuestros hermanos, que no son competidores, sino que cooperando y corriendo unidos todos llegaremos a la meta juntos si no desviamos la mirada de nuestro Señor.
Dios Los Bendiga!
Matt
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