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Clickea AcáHoy en día los cristianos estamos muy "preocupados" por hacer la voluntad de Dios. J. I. Packer. "No hay ninguna otra preocupación que acapare más interés o despierte más ansiedad entre ellos en la actualidad que descubrir la voluntad de Dios".
La experiencia de Packer es que "cuanto más fervoroso y sensible es un creyente, más probable es que él o ella esté confundido acerca de la dirección". Queremos hacer lo correcto, pero no estamos seguros de
lo que debemos hacer o
cómo debemos hacerlo. Y tememos las consecuencias de entenderlo incorrectamente.
¿Por qué nos preocupamos tanto por averiguar la voluntad de Dios? ¿Podría ser que tenemos una idea distorsionada de lo que es y de cómo encontrarla?
Una idea de la voluntad de Dios que encontramos frecuentemente en la iglesia es que Dios tiene un plan preparado para cada vida individual, y es nuestro deber descubrir lo que contiene y seguirlo. Si no logramos hacer exactamente lo correcto, probablemente tengamos que conformarnos con una segunda opción o algo peor. Y a varios de nosotros parece costarnos bastante averiguarlo. Garry Friesen llama a esto la "visión tradicional", pero Packer señala que esta "visión tradicional" no tiene más de unos 150 años.
¿Qué está pasando? ¿Acaso Dios nos hace participar de una gran "búsqueda del tesoro", hurgando aquí y allá, intentando buscar su voluntad esquiva antes que se acabe el tiempo? Bruce Waltke compara este punto de vista con "una versión del viejo truco del estafador, el juego de los tres vasos", {5} en el que se coloca una piedra bajo uno de los tres vasos que se deslizan por la mesa para que la persona se confunda y pierda el rastro de dónde está la piedra. ¿Está Dios jugando juegos con nosotros? ¿O nos está hablando, pero somos duros de oídos?
Packer señala que esta perspectiva puede hacer que los cristianos se sienten de personas de segunda. "Tal vez no estés en el basural, pero estás en el estante", dice. También dice que esta perspectiva lleva al temor, haciendo que algunos eviten tomar decisiones por temor a equivocarse, u otros viven su vida con corazones cargados, creyendo que ya se equivocado la pata o están limitados a algo que no es lo mejor de Dios. Por supuesto, Dios debe estar entonces bastante molesto con nosotros.
Aparte de esto, Waltke cree que este punto de vista puede producir inmadurez, ya que no depende realmente de nosotros escoger, sino simplemente decir bajo qué vaso se encuentra la piedra.
¿Tiene sentido que Dios haga que sea tan difícil descubrir su voluntad? Esto no puede estar bien. Tal vez tenemos una comprensión errónea de lo que significa conocer la voluntad de Dios o aun qué es la voluntad de Dios.
La Voluntad de Dios en la Biblia
Por lo general, la "voluntad de Dios" en la Biblia se refiere a las leyes morales o mandamientos de Dios que tratan con los asuntos de la vida cotidiana. En el Antiguo Testamento leemos: "Dame entendimiento, y guardaré tu ley, y la cumpliré de todo corazón. Guíame por la senda de tus mandamientos, porque en ella tengo mi voluntad" (Salmos 119:34, 35), y: "El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón" (Salmos 40:8). Además de estas leyes generales, sin embargo, los profetas daban instrucciones relacionadas con temas específicos.
En el Nuevo Testamento vemos que Pablo da a los efesios instrucciones generales para no vivir como el mundo. Escribe: "Por tanto, no sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor" (Efesios 5:17). Al instruir a los tesalonicenses acerca de la pureza sexual, escribe: "La voluntad de Dios es que sean santificados" (1 Tesalonicenses 4:3). Waltke resume varios pasajes cuando dice que "la voluntad de Dios es que usted sea santo, sabio, maduro, alegre, dedicado a la oración y sumiso".
¿Tiene Dios un plan específico para cada uno de nosotros? Sin duda lo tiene, porque ¿cómo podría hacer que toda la historia se dirija hacia el final que Él desea si las partes individuales quedaran indefinidas? Pablo se presenta como "apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios" (Efesios 1:1; 2 Timoteo 1:1). La pregunta es: ¿Nos dirá Dios qué hacer en cada situación específica? Y, ¿es cierto que hay una sola opción correcta?
"El Nuevo Testamento no da ninguna orden explícita de 'buscar la voluntad de Dios', ni podrá usted encontrar alguna instrucción específica sobre qué hacer para conocer la voluntad de Dios".
Cuarto, las buenas tomas de decisiones vienen de tener una relación estrecha con Dios, que se fomenta de diversas formas.{13} Son aquellas mismas cosas que hacemos o debemos hacer rutinariamente que nos ayudan a tomar decisiones, cosas como aprender la Biblia, orar, estar en comunión estrecha con otros creyentes, etc. Hacemos la clase de cosas que trabajan en conjunto para conformarnos a la imagen de Cristo, y estas mismas cosas alimentan nuestra capacidad de tomar decisiones sabias a lo largo del camino.
Quinto y último, los elementos de la toma de decisiones no forman una especie de sistema prolijo y ordenado en el que los pasos específicos se dan en un orden específico, uno detrás del otro, de forma que, cuando llegamos al final, la decisión aparece de pronto.{14} Cada elemento es sopesado junto con los demás, y algunos tienen más peso que otros. Por ejemplo, tanto mis deseos como la Biblia son elementos de la toma de decisiones. Pero la Biblia tiene más peso. A veces, alguno de los elementos podría inclinarnos a decir "no", pero la consideración de otro, de mayor peso, lo cambiará a un "sí". Esto forma parte del pensamiento sabio: entender el peso de cada factor usando la comprensión de Dios como norma.
Así que, ¿cómo encaramos la búsqueda de dirección para la toma de decisiones? Veamos algunos elementos de la toma de decisiones.
Elementos para la toma de decisiones
La Biblia
Romanos 12:2 dice que podemos "comprobar cuál es la voluntad de Dios" al renovar nuestra mente. Y esta renovación viene a través del conocimiento de su Palabra, iluminada por su Espíritu.
Al ser la Palabra de Dios nuestra autoridad final para la fe, es nuestra autoridad final para la práctica también. Es nuestra fuente más autorizada para conocer a Dios y su voluntad. Salomón dijo que sabríamos cómo vivir si seguíamos los mandamientos de Dios: "Cuando camines, te servirán de guía; cuando duermas, vigilarán tu sueño; cuando despiertes, hablarán contigo" (Proverbios 6:22). Waltke señala lo que Pablo dice acerca del propósito de las Escrituras: enseñar, reprender, corregir e instruir en la justicia. Es aquí donde aprendemos acerca de Dios y su obra, encontramos reprensión y corrección cuando nos apartamos, y descubrimos lo que constituye una vida de justicia. Esto incluye la parte de toma de decisiones de la vida.
Debido a la claridad de la Biblia en muchas cosas, tenemos una respuesta inmediata para una gran cantidad de decisiones que tenemos que tomar. Por ejemplo, ¡un hombre no necesita preguntar a Dios si es su voluntad que coquetee con la esposa del vecino! La Biblia es clara en esto.
Además de decirnos qué no hacer, la Biblia también tiene mucho que decir acerca de qué sí debemos hacer. Aprendemos acerca del amor de Dios y lo que significa para relacionarnos con otras personas y alcanzarlas. Aprendemos acerca del valor del mundo creado, del trabajo, de dar de lo nuestro, del dinero. Aprendemos acerca del proyecto general de Dios (la redención), y vemos cómo nosotros podemos ser modelos de un amor redentor en nuestro mundo de hoy.
Los deseos de nuestro corazón
Otra fuente para obtener dirección son los deseos de nuestro corazón.{15} ¿Le sorprende? Salmos 37:4 dice: "Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón". Deleitarse en Él involucra querer lo que Él quiere, modelar nuestros deseos de acuerdo con los suyos. Esto viene de caminar cerca de Él.
¡Dios nos da talentos y capacidades por una razón! Si estas cosas son honorables y útiles para el reino de Dios, ¡no deben ser rechazados simplemente por temor a que Dios podría no gustarle que hagamos algo que disfrutamos! Como dijo un hombre, podemos "amar a Dios y hacer lo que queremos" cuando caminamos cerca de Él, porque lo conocemos a Él y las cosas que Él desea.
Oración y meditación
Caminar cerca de Dios solo puede ocurrir mediante la oración constante. Este es otro elemento significativo de nuestra toma de decisiones. Mediante la oración, nos forzamos a mantenernos en sintonía con Dios. Nuestra oración es alimentada por un conocimiento y una meditación en su Palabra. A veces, las decisiones sabias se vuelven claras cuando las distracciones se dejan de lado y permitimos a nuestra mente enfocarse y hacer su trabajo sin interrupciones. Oramos acerca de temas específicos, pero también oramos pidiendo comprensión en general. Pablo oraba para que los colosenses pudieran conocer la voluntad de Dios "en toda sabiduría e inteligencia espiritual" (Colosenses 1:9). A todos los que piden creyendo, como dice Santiago, esta sabiduría será dada "abundantemente y sin reproche" (Santiago 1:5).
La guía del Espíritu
Un elemento muy importante para conocer la mente y la voluntad de Dios es el ministerio del Espíritu Santo en nuestra vida. Su presencia dentro de nosotros es una de las principales diferencias entre nosotros y los santos del Antiguo Testamento. Esto, creo, es significativo con relación a conocer la voluntad de Dios.
Una forma en que el Espíritu nos ayuda a conocer la voluntad de Dios es lo que llamamos iluminación, el medio que usa para ayudarnos a entender el significado más profundo de la Biblia. Otra forma es trayendo cosas a nuestra consideración. J. I. Packer habla de "codazos" del Espíritu, o "centrarse en una inquietud" (ver Hechos 17:16). "Cuando decimos que tenemos una 'visión' o una 'carga' por algo", dice, "nos estamos refiriendo a una impresión. Cuando nuestra preocupación es realmente bíblica, estamos en lo correcto si consideramos que nuestra impresión es un codazo del Espíritu Santo".{16}
A veces, los cristianos dicen que el Señor les "dijo" que hicieran algo. Si bien no podemos -ni queremos- definir los límites de cómo Dios puede guiarnos, podemos aprender de la Biblia lo que podríamos esperar. Quienes dicen que Dios da revelaciones especiales de su voluntad a veces se refieren a situaciones como la experiencia de Pablo en el camino a Damasco, o de Pedro, en el techo de Simón el curtidor, donde se enteró que hubo un cambio en las leyes alimenticias. Pero note que estas revelaciones especiales llegaron sin buscarlas; no vinieron en respuesta a un deseo de conocer la voluntad de Dios. Bruce Waltke nota que "no hay ningún lugar en el Nuevo Testamento donde se nos enseñe a buscar una revelación especial" de Dios.{17} Pablo pasa una buena cantidad de tiempo enseñando a la iglesia cómo hacer la voluntad de Dios. Uno esperaría que se dé al menos alguna atención a buscar la voluntad de Dios mediante una palabra directa del Espíritu a personas, si es así como obra Dios típicamente. Pero no hay nada. De nuevo, la pregunta no es si Dios puede hablar de esta forma, porque sin duda lo puede hacer. Estamos hablando acá de la norma, de lo que podemos esperar de Dios en el curso normal de la vida.
¿Qué debemos hacer si creemos que el Espíritu está hablándonos directamente? Packer cree (y yo estoy de acuerdo) que "las impresiones deben ser verificadas rigurosamente mediante la sabiduría bíblica, la sabiduría corporativa de la comunidad creyente así como la sabiduría personal. Si esto no se hace", continúa, "se permitirá que las impresiones que están arraigadas en el egoísmo, el orgullo, el terco irrealismo, la fantasía de que la irracionalidad glorifica a Dios, sentir que algún ser humano es infalible, o conceptos erróneos similares, pasen por algo dado por el Espíritu".{18}
La iglesia
Al hablar de la sabiduría corporativa, el consejo de otros es un elemento importante para tomar decisiones. "Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; mas en la multitud de consejeros hay seguridad", leemos en Proverbios 11:14. Este tipo de consejo se encuentra principalmente en la iglesia, porque es la iglesia la que es responsable de hacer la voluntad de Dios en la tierra. A veces podemos encontrar buenos consejos, en algunos asuntos, de no cristianos. Pero cuando estamos pensando en las principales decisiones de la vida, buscamos en la iglesia, donde deberíamos poder encontrar personas que comparten nuestras creencias cristianas, que tienen la mente de Cristo, y que son maduros en la sabiduría piadosa. "La dirección personal", dice Packer, "cuando creemos haber recibido un codazo interior del Señor, necesita ser verificado con creyentes que son capaces de reconocer el irrealismo, el engaño y la necedad cuando los ven".{19}
No solo podemos encontrar dirección para tratar con ideas que tenemos, sino también la iglesia es un canal para que el Espíritu nos llame a hacer algo nuevo. A través de la iglesia, el Espíritu llamó a Pablo y Bernabé a ser misioneros (Hechos 13:2, 3).{20} En la comunión de los creyentes tenemos un lugar donde descubrir las capacidades que tenemos y ponerlos en uso, y ser llevados a lugares donde nunca pensamos que iríamos.
La providencia
La providencia de Dios es otro elemento del proceso de toma de decisiones. Este es el trato directo de Dios en su mundo en general y en nuestras vidas en particular; su gobierno soberano del mundo.{21} Gracias a la providencia de Dios, las estrellas permanecen en sus órbitas y la lluvia riega la tierra. Mediante su providencia especial, "la mano de Dios es 'visible' en un sentido para los cristianos que han visto a todas las piezas de uno o más rompecabezas de la vida caer en su lugar de una forma muy especial".{22}
A menudo, las cosas parecen ocurrir simplemente en nuestra vida por azar. Por lo general, vemos el Señor obrando al mirar hacia atrás. Por "casualidad" usted se encuentra con alguien que resulta ser un recurso valioso para algún proyecto en el cual está trabajando. Sin pensarlo, usted dice algo alentador a alguien que justo ese día iba a renunciar a su trabajo por un sentido de desesperanza, y ella lo reconsidera. Solo una semana atrás, un pastor me contó acerca de cierto conferencista que iba a tener en su iglesia el año siguiente. Le conté acerca de algunas cosas que el hombre había escrito que tal vez él no conocía, que podría indicar que el conferencista no era una buena elección. Luego de decírselo, dijo que nuestra conversación era providencial. Investigó el tema por su cuenta y estuvo de acuerdo conmigo.
Debemos hacer sonar una nota de advertencia aquí. Es posible interpretar erróneamente los sucesos de nuestra vida, llevándonos a pensar que Dios está haciendo algo cuando en realidad está haciendo otra cosa. Como ocurre con los demás elementos de la toma de decisiones, nuestras interpretaciones deben ser consideradas a la luz de los demás elementos.
Dado que el plan soberano de Dios se hará, no nos corresponde a nosotros hacer que ocurra conscientemente. Sin embargo, al estar conscientes de cómo obra Dios, tenemos pistas acerca de cómo tomar decisiones. También crecemos en nuestra fe al ver combinarse planes que le hemos presentado a Dios, y aprendemos a relajarnos en su control de nuestra vida.
Sabiduría
La sabiduría es un elemento importante de la toma de decisiones que opera a lo largo de todo el proceso. Garry Friesen denomina su comprensión de las tomas de decisiones bíblicas "el camino de la sabiduría". Pablo escribió: "Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios" (Efesios 5:15).
La sabiduría es fundamentalmente un rasgo de carácter. Un escritor señala que "el énfasis principal de la sabiduría en el Antiguo Testamento era un código de conducta moral . . . una forma de pensar y de conducta que es ordenada, sensible socialmente y moralmente recto".{23} Este tema se continúa en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, en la oración de Pablo pidiendo que obtengamos "sabiduría e inteligencia espiritual" para que "andemos como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra" (Colosenses 1:9, 10). Podríamos definir a la sabiduría como "un ordenamiento correcto de la vida de acuerdo con la naturaleza y la voluntad de Dios".
Santiago nos dice que, si pedimos sabiduría creyendo, la recibiremos (Santiago 1:5-8). Pero note que "sabiduría" no es lo mismo que una "respuesta sabia". No tendremos que crecer en sabiduría si Dios nos dice todo lo que tenemos que hacer. Siempre seríamos como niños que tienen que ser conducidos. Si entendemos el carácter de Dios y caminamos cerca de Él, aprendiendo a pensar con la mente de Cristo, creceremos en nuestra capacidad de tomar decisiones sabias.
Fe
Finalmente, llegamos a la fe, un elemento que es esencial en todas las áreas de la vida cristiana. Todas las cosas que hace un cristiano deben ser hechas en fe. Pablo dice que lo que no proviene de fe, es pecado (Romanos 14:23). Recuerde que Santiago dijo que debíamos pedir sabiduría con fe (1:6). La fe nos permite descansar, no estar ansiosos, creer que a Dios le importa y está en control.
Aprendemos y vivimos la vida cristiana, caminando cerca de Dios, creciendo en sabiduría. En momentos de decisión, la sabiduría escoge el mejor curso mientras la fe descansa en las promesas de Dios para guiarnos y estar con nosotros. Decidimos un curso de acción, y la fe nos lleva adelante.
Bueno hasta acá el texto acerca de la Voluntad de Dios.
Como pudimos leer la Voluntad de Dios es que nosotros respetemos sus mandamientos, que vivamos una vida como la que vivió nuestro Señor Jesús, y con respecto a decisiones no morales, Él Señor nos da la libertad y la responsabilidad de elegir que es lo que tenemos que hacer. Dios quiere que aprendamos en esta vida, no quiere decirnos todo el tiempo lo que tenemos que hacer, quiere que nosotros podamos elegir. Nosotros tenemos la guía para vivir según sus mandamientos en su palabra, y sabemos que si necesitamos tomar una decisión y pedimos sabiduría para poder tomarla, Dios nos la da sin medida. También nos guía su Espíritu Santo poniendo en nuestros corazones la carga de realizar ciertas acciones. Lo más importante es que no debemos preocuparnos y sentirnos mal por tratar de conocer la Voluntad de Dios.
Espero que este texto haya sido de bendición para sus vidas tanto como para la mía.
Dios los bendiga mucho!